Declaración de fe

Inspiración de la Biblia

Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspiradas por Dios y son la revelación de Dios para el hombre, la regla infalible y autoritaria de fe y conducta

El único Dios verdadero se ha revelado como el eterno existente en sí mismo «YO SOY», el Creador del cielo y de la tierra y Redentor de la humanidad. Se ha revelado también encarnando los principios de relación y asociación como el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo

El hombre fue creado bueno y justo; porque Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza». Sin embargo, el ser humano por su propia voluntad cayó en transgresión, incurriendo así no sólo la muerte física sino también la espiritual, que es la separación de Dios.

La única esperanza de redención para el hombre es a través de la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo de Dios.

Condiciones para la salvación.

La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo. El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios según la esperanza de vida eterna por el lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu Santo y la justificación por la gracia a través de la fe.

El bautismo en agua

Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en agua por inmersión. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor deben ser bautizados. De esta manera declaran ante el mundo que han muerto con Cristo y que han sido resucitados con El para andar en nueva vida.

La santa comunión.

La Cena del Señor, que consiste en la participación de las especies eucarísticas–el pan y el fruto de la vid–es el símbolo que expresa nuestra participación de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:4 [RVR1960/NVI]); un recordatorio de sus sufrimientos y su muerte (1 Corintios 11:26 [RVR1960/NVI]); y una profecía de su segunda venida (1 Corintios 11:26 [RVR1960/NVI]); y un mandato para todos los creyentes «¡hasta que él venga!»

El bautismo en agua

Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en agua por inmersión. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor deben ser bautizados. De esta manera declaran ante el mundo que han muerto con Cristo y que han sido resucitados con El para andar en nueva vida.

La santa comunión.

La Cena del Señor, que consiste en la participación de las especies eucarísticas–el pan y el fruto de la vid–es el símbolo que expresa nuestra participación de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:4 [RVR1960/NVI]); un recordatorio de sus sufrimientos y su muerte (1 Corintios 11:26 [RVR1960/NVI]); y una profecía de su segunda venida (1 Corintios 11:26 [RVR1960/NVI]); y un mandato para todos los creyentes «¡hasta que él venga!»

Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de los dones espirituales y su uso en el ministerio.

La santificación es un acto de separación de todo lo malo, y de dedicación a Dios.

La Biblia prescribe una vida de «santidad sin la cual nadie verá al Señor».

La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Espíritu Santo, con el encargo divino de llevar a cabo su gran comisión. Todo creyente, nacido del Espíritu Santo, es parte integral de la asamblea general e iglesia de los primogénitos, que están inscritos en los cielos.

Efesios 1:22-23 [RVR1960/NVI]
Efesios 2:22 [RVR1960/NVI]
Hebreos 12:23 [RVR1960/NVI]
Siendo que el propósito de Dios en relación con el hombre es buscar y salvar lo que se había perdido, ser adorado por el ser humano y edificar un cuerpo de creyentes a la imagen de su Hijo, la principal razón de ser de las Asambleas de Dios como parte de la Iglesia es:

Ser una agencia de Dios para la evangelización del mundo.
Hechos 1:8 [RVR1960/NVI]
Mateo 28:19-20 [RVR1960/NVI]
Marcos 16:15-16 [RVR1960/NVI]
Ser un cuerpo corporativo en el que el hombre pueda adorar a Dios.
1 Corintios 12:13 [RVR1960/NVI]
Ser un canal para el propósito de Dios de edificar a un cuerpo de santos siendo perfeccionados a la imagen de su Hijo.
Efesios 4:11-16 [RVR1960/NVI]
1 Corintios 12:28 [RVR1960/NVI]
1 Corintios 14:12 [RVR1960/NVI]
Ser un pueblo que muestra el amor y la compasión de Dios a todo el mundo.
Salmo 112:9 [RVR1960/NVI]
Gálatas 2:10 [RVR1960/NVI]
Gálatas 6:10 [RVR1960/NVI]
Santiago 1:27 [RVR1960/NVI]

Nuestro Señor ha provisto un ministerio que constituye un llamamiento divino y ordenado con el cuádruple propósito de dirigir a la iglesia en:

La evangelización del mundo

La adoración a Dios

La edificación de un cuerpo de santos para perfeccionarlos a la imagen de su Hijo

Satisfacer las necesidades humanas con ministerios de amor y compasión

La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la enfermedad ha sido provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes.

La resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que estén vivos cuando sea la venida del Señor es la esperanza inminente y bienaventurada de la Iglesia.

La segunda venida de Cristo incluye el rapto de los santos, que es nuestra esperanza bienaventurada, seguido por el regreso visible de Cristo con sus santos para reinar sobre la tierra por mil años.

Este reino milenario traerá la salvación de Israel como nación,

y el establecimiento de una paz universal.

Habrá un juicio final en el que los pecadores muertos serán resucitados y juzgados según sus obras. Todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la Vida, será confinado a sufrir castigo eterno en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta.

«Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia».

Scroll al inicio